El poder de la mente

Empece a correr por desfogar, por hacer deporte sin más. Empecé casi contra mi voluntad porque de pequeña en el colegio una vez a la semana en la asignatura de Educación Física teníamos que hacer lo que la profesora llamaba FONDO, entrenamiento de fondo, el temible y odiado fondo. Consistía en pasarse toda la hora de la clase corriendo alrededor de las pistas centrales de minibasket, y daba igual que lloviera, nevara o pegara un sol asfixiante, había que correr.  Desde entonces le cogi mania a correr.
Pero afortunadamente hace casi dos años, cenando una noche con una amiga hablando de la vida, me obligó a ponerme las zapatillas para hacer algo de deporte; el no desfogar estaba acabando conmigo.

Empecé como todo el mundo, poco a poco. Primero unos metros, luego un poco más; más más,  hasta que el pasado 27 de abril corrí mi primera media maratón en Madrid.
Y sinceramente DISFRUTE Y MUCHO.
Hubo muchas cosas que hicieron que esa carrera fuera única y quizá algún día cuente toda esas cosas aquí, pero hoy de lo que en realidad quería hablar es de lo que correr me ha enseñado a entrenar mi mente; y del poder que ésta tiene y el bien o mal que nos hace cuando no la entrenamos.

Como he dicho al principio empecé a correr por desfogar, y eso implicaba salir a correr sin más motivación que sudar un ratillo, airearme y volver, por lo que daba igual el tiempo la distancia el ritmo y todo, solo importaba lo que mi cuerpo fuera capaz de aguantar, que era más bien poco. Entonces conocí a una persona con la que salia a correr, y ella tiraba de mi, me exigia y mucho en los entrenamientos, yo al principio por vergüenza no le decía nada, pero me enfadaba porque queria parar… entonces me explico, que quien debia mandar en mis carreras era la mente, no mi estado de ánimo; éste tendría que entrenarlo para hacerlo cambiar y poder tirar algunos km más.

Y así fue como empecé a correr, de la mano de mi maestro, con la mente. Si tu mente dice puedes, corre, no te pares, concentarte pero en lo positivo, siempre pensamientos positivos nunca negativos.

Y asi fue como empecé en mi vida, en el trabajo y en todo: a fomentar en mi solo los pensamientos positivos. Porque como en el correr, en la vida los pensamientos negativos matan, paralizan, destruyen. Sin embargo los positivos hacen que vueles, hacen que seas capaz de correr 21.097 metros y lo hagas disfrutando y mucho.